Los productos químicos dañan el océano

Las aves aleteando atrapadas en una mancha de crudo es la punta del iceberg del problema. El océano está lleno de productos químicos que usamos a diario (y a los que hay que sumarle todos los que venimos usando desde hace tiempo).

La marsopa común pasa su vida cazando tranquilamente, algo totalmente natural si obviamos que los pequeños peces que se zampan están anegados de contaminantes químicos. Un hecho que les ha llevado a convertirse en una especie vulnerable en peligro crítico en la zona del Mar Báltico. Y los humanos tampoco estamos a salvo de esta contaminación: desde 1980, se recomienda que las mujeres embarazadas eviten comer salmón por la alta concentración de metales pesados en sus tejidos grasos. A día de hoy, estas recomendaciones se han extendido a toda la población.

Los productos químicos están presentes en el océano, no solo en el agua sino también en el lecho marino y los animales. En 1970 se prohibió un retardante de llama (PCB) que aún puede encontrarse en fosas oceánicas de hasta 10 km de profundidad.

Los productos químicos están muy presentes en nuestra vida cotidiana. La ropa está tratada con retardantes de llama, tintes y otros revestimientos y además está impregnada con los pesticidas que se utilizan en el cultivo de la fibra natural. En cada lavado, los químicos se mezclan con el agua, al igual que los productos farmacéuticos que tiramos por el váter. Ya sea en su composición, en el proceso de fabricación o en su tratamiento (revestimientos o conservantes), todos los productos hechos con metal, plástico, papel o vidrio han estado en contacto con químicos. En algún momento, estas sustancias dañinas se desprenden y se funden con el aire, el suelo y el agua para acabar, finalmente, llegando al océano. Y así es como contaminan el lecho marino, las algas, los animales y a nosotros mismos. Un círculo vicioso. 

Está en nuestra mano revisar nuestros hábitos, pero es responsabilidad de nuestros gobiernos liderar el cambio. 

Instamos a los líderes políticos a que actúen y tomen medidas para:

  • Aumentar la información aportada por los fabricantes

  • Emplear productos químicos menos peligrosos

  • Asegurar que el agua potable sea limpia y segura

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