Necesitamos áreas marinas protegidas

(Pero reales, no solo cuadrados marcados en un mapa).

Démosle un respiro a la vida marina. Los seres vivos que habitan en el mar necesitan tener espacios donde poder vivir, alimentarse y reproducirse, lejos de la amenaza y las perturbaciones del ser humano y su industria. Crear refugios para la vida marina es la solución a corto plazo mientras trabajamos para reducir la sobrepesca, el ruido submarino , y la contaminación causada por el cultivo intensivo, el plástico y los productos químicos. Recuperar las áreas marinas protegidas crearía un efecto dominó positivo: los animales podrían reproducirse satisfactoriamente, lo cual ayudaría al ecosistema a recuperarse y esto beneficiaría a los pescadores de la zona. Además, una zona natural rica en vida genera interés y atrae al turismo. En ciertas áreas marinas protegidas está permitido pescar y realizar determinadas actividades industriales, en otras está totalmente prohibida la pesca, y en algunas, muy pocas, el acceso está completamente restringido. Lamentablemente, muchas de estas áreas marinas no tienen normativas obligatorias que respalden su protección y conservación.

En muchas áreas declaradas como protegidas no existen regulaciones que prohíban algunas prácticas que las destruyen, como la pesca de arrastre, los dragados de arena o las construcciones en el mar. La ausencia de regulación convierte estas prácticas en legales. Hay muchos países que no cuentan con leyes que prohíban actividades como la explotación de petróleo y gas, o la explotación minera de los fondos marinos en las áreas protegidas o cerca de ellas.

Si queremos que las áreas marinas protegidas se tomen en serio, debemos empezar por crear leyes que las defiendan de actividades agresivas. De momento, las áreas que han sido declaradas como “protegidas” por los gobiernos han sido aquellas que albergan ecosistemas marinos vulnerables o excepcionales. Y aún así, no se está llevando a cabo una protección especialmente activa. Se calcula que cerca del 10,8 % de las aguas de la Unión Europea están supuestamente protegidas. No obstante, solo en una mínima parte de ellas se han prohibido las actividades que las dañan y se han puesto en práctica mecanismos para prevenir actividades ilegales. Esta situación puede mejorarse sustancialmente.

Por eso, pedimos a los gobiernos lo siguiente:

  • Que se prohíban definitivamente las actividades destructivas en las áreas marinas protegidas, especialmente la pesca de arrastre.

  • Que se garantice que en las áreas marinas protegidas solo se llevarán a cabo actividades de bajo impacto.

  • Que se diseñe un plan de gestión a largo plazo para cada área, con la participación de los habitantes de la zona y que esté dotado de presupuesto y personal suficientes para hacer cumplir las normativas

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